Si existe una ciudad imperial centroeuropea, esa es la capital austriaca. Porque buscar vuelos baratos a Viena significa realizar de un viaje en el tiempo que te transportará a una ciudad que presume de 27 castillos y 150 palacios. Situada a orillas del Danubio, fue durante más de siete siglos la capital del poderoso imperio de los Habsburgo, hecho que queda patente en sus calles y edificios. El centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2001 y pasear por sus calles es indispensable. En el barrio de los museos, todos y cada uno de los amantes del arte encontrarán su rincón, con museos de todos tipos. Pero si quieres entrar de lleno en la más auténtica vida vienesa, recorre sus cafés, uno de los símbolos de esta ciudad en los que disfrutarás no solo tu bebida sino también el lugar.
Visitar los Palacios de Hofburg y Schönbrunn es una de las principales razones por las que reservar vuelos directos a Viena. En Hofburg se encuentra el museo dedicado a la emperatriz Sissi y el escenario de la Escuela Española de Equitación. Los vuelos a Viena tienen una duración aproximada de tres horas y el viaje merecerá la pena solo por pasear y conocer el parque del Prater, en el que existen alrededor de 250 atracciones. No te pierdas la catedral de San Esteban, una maravilla gótica cuya torre que se alza hasta los 137 metros de altitud, ni la iglesia de San Carlos. En el precioso palacio de Belvedere se encuentra el famoso cuadro de “El beso”, del pintor simbolista austriaco Gustav Klimt. Si coges vuelos de ida y vuelta a Viena durante el fin de semana, desplázate hasta la zona de Naschmarkt y disfruta del mercadillo de los sábados.