De alguna manera, la ciudad de Varsovia refleja el espíritu de su gente. Arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruida en gran parte al estilo soviético, la capital de Polonia puede que no tenga la belleza de Cracovia, pero es una ciudad animada y que mira al futuro.
La historia del casco antiguo de la ciudad comprende desde el siglo XIII al XX. Es un parte bonita, pero lo que la hace definitivamente notable es que después de ser bombardeada y destruida durante la Segunda Guerra Mundial, fue casi completamente reconstruida. Después de la guerra, voluntarios provistos de pinturas y mapas antiguos de la ciudad buscaron entre los escombros ladrillos y otros elementos decorativos que reutilizar en su tarea de reconstrucción. Otros lugares de interés son el Castillo Real, la columna del Rey Segismundo, la Plaza del Mercado y la Barbacana.
Uno los lugares más famosos y que más define Varsovia es el Palacio de la Cultura y de la Ciencia, “donado” a la nación polaca por Stalin. Muchos residentes lo consideran lo peor de Varsovia. En cuanto a monumentos a los caídos, están la Tumba del Soldado Desconocido en el Jardín de Sajonia, el Monumento al Levantamiento de Varsovia y la conmovedora Powstaniec Maly (pequeños partisanos), que conmemora a los niños que combatieron en la sublevación de Varsovia.
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